El casco romano es famoso por su belleza y vistosidad. Algunos llevaban penachos de crin de caballo en la parte alta central y estaban decorados con representativos grabados por todo el casco, convirtiéndose en verdaderas obras de arte, que tanto en el cine como en la televisión hemos podido admirar.
Con el tiempo se les fue agregando protecciones de visera para la cara y protección en la nuca del soldado romano y, más tarde, protección de hombros y cuello.

Existen diferentes tipos de cascos romanos, marcados por cada época y por su funcionalidad.

El casco romano Montefortino, que es el más antiguo y era de bronce con una pequeña extensión en la parte trasera, para proteger la nuca y el cuello y en la parte superior central tenía un soporte para el penacho.
Su capacete fue evolucionado, de modo que algunas veces era redondeado y otras veces cónico. Su protección frontal también fue evolucionando, hasta cubrir casi todo el rostro.

El casco romano Coolus, inspirado en el casco Coolus de los Galos. Están hechos de bronce en forma semicircular y esférica, tienen un refuerzo en la parte frontal. Tienen una punta cónica muy acentuada para el soporte de la cresta y tienen mejor protección en la parte trasera que el montefortino, algunas veces con malla y otras con pieza metálica entera.

El casco Gálico-imperial, mucho más resistente al ser de hierro; también tenían protecciones frontal y trasera más pronunciadas y para las orejas, con decorados en latón, y cresta en la parte alta.

El casco Itálico, que no posee decoración y es más parecido a los cascos etruscos y griegos.

También hay un tipo de casco romano que innovan una protección en la nariz. Los gladiadores los usaban y cubrían la cabeza entera, pero limitaban mucho la visibilidad y la audición del gladiador.

Algunos de los cascos romanos tenían protección interna de tejido de lana grueso o de piezas de lino forradas. Otra forma de protección era usar un gorro grueso o forrado debajo del casco.
Las crestas o penachos eran mayoritariamente de color rojo y sólo los centuriones los usaban en las batallas. Los centuriones portaban los penachos transversales, es decir, en el sentido de oreja a oreja, para diferenciarse y hacerse más visible ante su tropa.

Mientras que los tribunos y legionarios usaban penachos longitudinales, es decir, en sentido de la frente a la nuca.
